| ¿FUNCIONALIDAD
O ESTRUCTURA?
Cuando
se me planteó escribir sobre algún tema del Dogo Argentino en la reedición
de este
libro, me pregunté el tema a encarar: funcionalidad o estructura? ¿Se
pueden realmente separar los dos temas?,
en apariencia , por lo que uno ve en las exposiciones hoy por hoy, parecería
que sí, ya que se juzga sólo la estructura y nunca el temperamento y menos
la funcionalidad...
Ahora,
bien, releyendo por enésima vez la primera edición
de este libro, me pregunto: ¿tan ciegos y enfermos estamos los criadores
de Dogo Argentino que no podemos ver que en nuestra raza, más que
en ninguna otra, la funcionalidad va hermanada con la estructura del perro?
Degustando una a una las palabras de Antonio Nores Martínez, podemos observar
como, continuamente nos está diciendo que el perro fue hecho para cazar
en el áspero monte argentino, donde debe luchar, muchas veces sólo y mano
a mano, con la fiera de turno, hasta que recurra algún compañero de caza
en su ayuda (cosa que a veces nunca sucede, por cierto), que debe aguantar
otras tantas veces, graves heridas que alguna vez llegan a ser mortales,
sin ceder un centímetro en su lucha.
Leyendo el estándar de Antonio N.M., podemos darnos cuenta que ese es
el Dogo Argentino, un cazador valiente y rústico por donde se lo mire,
que transmite seguridad y firmeza cuando uno lo ve por primera o por cuadragésima
quinta vez…un perro que con sólo verlo nos da una perfecta idea de cuál
puede ser la función para la que fue creado.
¿Qué
queda de ese perro que se nos describe en este libro hoy en día? ¿los
ojos redondos, el blanco níveo?, ¿quizás la dentadura completa? ¿el movimiento
de un dobermann? O lo que es peor: ¿la indiferencia ante cualquier depredador
de los que siguen perjudicando a nuestro campo? Evidentemente estas preguntas
son un artilugio para lograr una sola respuesta: No, eso no es lo que
debería quedar del Dogo Argentino que soñó Antonio N.M., y seguramente
tampoco es lo que pretenden decenas de criadores que hoy en día "entienden"
al Dogo Argentino, y, para "entenderlo" es necesario comprender el nexo
absoluto e inseparable que existe entre Funcionalidad y Estructura.
El Dogo Argentino es el perro de caza mayor por antonomasia, porque no
sólo encuentra la pieza, sino que la "prende" e intenta, si le es posible,
acabar con la misma. Teniendo en claro esto podemos entender por qué hoy
por hoy un inconsulto cambio de estándar ha generado tremendas polémicas
entre criadores y entusiastas de nuestro Dogo Argentino, único perro nacional
y bandera de nuestra cinofilia.
Es obvio que el perro descripto allí como modelo para juzgar y criar no
es el perro que creó Antonio Nores Martínez, él nos habla de un "perro
ágil, más de lucha que de velocidad", de un dogo "que ventee arriba como
el Pointer" y "que bata el monte en silencio", nos explica el por qué
de un perro de talla media y pone la valentía del dogo como valor supremo,
por ello lo encuentra también apto para la guardia, y este es un punto
que voy a comentar brevemente a continuación.
Muchos
detractores de la caza mayor y de la funcionalidad primigenia del Dogo
Argentino, insisten en que el dogo cazador es cosa del pasado, que no
va más… sobre todo en las grandes ciudades ¿no?, porque seguramente estas
personas no han caminado demasiado por la inmensidad de nuestro territorio
y deberían tener en cuenta que el Dogo es Argentino y fue ideado para
el tipo de caza mayor que se practica en el
extenso y variado territorio de la República Argentina, para enfrentar
las alimañas que aún hoy día perjudican nuestros campos.
Siguiendo este pensamiento, es obvio que estos "teóricos" hacen pie en
la
otra función del dogo argentino: la guardia, encontrando en las palabras
de Antonio, el sustento para decir que el por ellos llamado "Dogo del
Futuro" es el de guardia. Está bien, supongamos que es así, no hay que
olvidarse de que "debe ser capaz de hacerse matar haciendo presa, en defensa
de su amo o de su casa" y entonces viene la pregunta: ¿los dogos "del
Futuro"- y quizás del presente…- son realmente capaces de ello? Trabajando
en el carácter, seleccionando temperamento, seguramente. Como estamos…
no vamos en buen camino.
Volvamos
a lo que llamo funcionalidad primigenia en el Dogo Argentino, ¿cómo es
posible que alguien que viva en la ciudad la mantenga viva en sus dogos
hoy día? Seguramente con muchísimo sacrificio, pero básicamente, mediante
las "retrógradas" y cuestionadas pruebas de campo, y aquí también voy
a detenerme un momento…
Es importante aclarar que esta actividad, la prueba de campo, no es la
ideal para explotar al máximo las condiciones de nuestro Dogo Argentino,
digamos que sería el reemplazante "posible" de la cacería (que es la actividad
indicada y recomendable) y la conveniente -a manos de cualquier criador
consciente- para mantener el temperamento de nuestra amada raza y su instinto
de lucha contra las alimañas que, aún hoy, insisto, asolan nuestros campos.
Cuanto más grande sea el tamaño del recinto donde se va a realizar la
prueba, mucho mejor, ya que daremos más oportunidad a que el can evaluado
nos muestre sus aptitudes completamente, esto es: velocidad, reflejos,
mordida, tenacidad, resistencia y olfato (si es que el recinto es tan
grande como para "ocultar" a, por ejemplo, un jabalí y promover su búsqueda)
e incluso enseñarle a distinguir una alimaña de un animal doméstico, para
que no muerda lo primero que se le cruce, si el que alguna vez llega a
ir a un campo de verdad ( ovejas, vacas, caballos, etc.)
Ahora, tengamos en claro, que es un medio de mantener el instinto de nuestra
raza, para que potencialmente lo conserve en futuras generaciones, ya
que un par de décadas de abandono, nos podrían ocasionar graves trastornos
como los que tenemos hoy. Es evidente, que la falta de gimnasia funcional
la estamos pagando en animales con carácter atípico, como falta de "ganas"
al prender una presa o peor aún: cobardía para mantener una lucha mano
a mano, como -insisto- muchas veces ocurre en el monte.
Usando
este tipo de animales para la cría, estaríamos cometiendo un error tan
grave como usar un reproductor monorquídeo o sarco, ya que el carácter
del dogo debe ser "típico" y esto significa valiente, para luchar incluso
"at-finish" contra cualquier depredador que se le enfrente, y esto, reitero,
debe ser cuidado como una cualidad más de las descriptas como características
de la raza y debería ser respetada al pie de la letra. Es necesario aclarar,
para algún neófito, que la valentía y el temperamento que se le pide al
Dogo Argentino no es ferocidad extrema ni falta de estabilidad en su comportamiento.
La estabilidad es fundamental para un perro de jauría. ¿Por qué, a diferencia
de otras razas, no hay pruebas de trabajo "oficiales"? La respuesta es
demasiado extensa como para dedicarme a ella aquí, pero sí puedo decir
que depende de nosotros, los criadores, que tengamos nuestras pruebas
de campo, y, depende de nosotros también, que las mismas sean respetadas
aquí y en todo el mundo. ( como las del pointer, las del setter inglés,
etc) La funcionalidad es fundamental en nuestro Dogo Argentino, pero para
ello es necesario "trabajarla" y esto es fundamental para la cría, por
eso de "padre por madre más Educación"- o gimnasia funcional-; la estructura,
va estrechamente ligada a aquella, porque es obvio que, sin el físico
correcto, un dogo no podría cumplir su función a la perfección. ( aunque
sea puro corazón) "Pero, ¡el Dogo ha evolucionado!" dirá alguno intentando
parafrasear erróneamente lo de "el dinamismo es vida; la inercia es la
muerte", pero se olvida que en el mismo párrafo aclara -Antonio N.M.-
"Las especies y las razas que no mejoran, desmejoran; las que no evolucionan,
involucionan, pero involucionar es retrogradar es desandar el camino recorrido
en el transcurso de generaciones, es sinónimo de degenerar, porque es
perder cualidades adquiridas para el fin propuesto", ¿estaremos desandando
el camino? Es una pregunta que les queda a Uds., espero sepan apreciar
la realidad e instruirse a fondo antes de contestarla.
Dr.
Fernando Miguel Centurión Criador de Dogos Argentinos Socio Fundador del
Club Federal del Dogo Argentino Criadores y Cazadores Socio del Club del
Dogo Argentino "Antonio Nores Martínez"
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